<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-14105211</id><updated>2011-04-21T23:29:25.087+02:00</updated><title type='text'>Square signals</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://squaresignals.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14105211/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://squaresignals.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>txipi</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14105211.post-112021422877552081</id><published>2005-07-01T12:33:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T12:37:08.783+02:00</updated><title type='text'>Prologo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3304/1266/1600/signals4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3304/1266/200/signals4.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;   El día amanecía hoy una  hora más temprano. La luz  había convertido   en una cebra las sábanas  de Adrian hacía tiempo, pero  su explosión   de enfado no  se consumó hasta  oir las 40  toneladas de clavos  que   producían en su cabeza los pitidos del desperador. &lt;div class="storycontent"&gt;  &lt;p&gt;Ninguna mañana  se sentía  de buen  humor, pero  hoy varias cosas la   hacían especialmente detestable. El olor  de la botella de whisky  a   los pies  de la  cama provocó  una angustiosa  náusea a  Adrian, que   trataba  de desperezarse.  Sentía como  si hubiese  estado embalado   durante 20 años y por fín lo soltasen, no se podía ni tener en  pie.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Había quedado a las 9 de la mañana con Jan Krushev para entregar  el   final  de   su  trabajo.  Tan sólo  serían  unos  minutos,   largos,   fríos  y distantes. Luego todo  habría acabado, pero  Adrian  sentía   un  miedo  sordo  que  se  enredaba  en  sus  intestinos.  Salió  de   casa con  la contradicción  interna de  quien espera  impaciente  en   la sala  de un dentista.&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="storycontent"&gt;   &lt;p&gt;Krushev le esperaba en el restaurante del Hotel Capitol. Impoluto  e   impertérrito, apuraba su copa de  vino blanco cuando sus miradas  se   cruzaron. Adrian realmente  odiaba esta clase  de lugares llenos  de   almidonados dueños de sus mundos, con impecables trajes púrpura.  Él   provenía de una realidad más cruda, lejos de tanta mueca cortesana y   siempre tenía la  sensación de oler  a aceite de  freidora al hablar   con Krushev.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Tiene mal aspecto Señor Steinner, ¿una noche ajetreada?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Aquí tiene lo pactado - respondió tajante Adrian - Creo que por mi  parte todo ha terminado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Le mantendremos informado de los progresos si así lo desea.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Ahórrese  la molestia.  Espero no  tener que  volver a  verle más,  Krushev.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Me gustaría comunicarle que ha sido un placer contar con sus servicios, Señor Steinner - dijo Krushev mientras forzaba una sonrisa aprendida -.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Adrian se  dirigió rápido  hacia la  salida del  hotel sin pararse a   pensar qué haría o a  dónde iría. Sólo quería olvidar  todo aquello,   se sentía sucio. Una  vez fuera del hotel,  el frío en sus  mejillas   recien  afeitadas le  obligó a  refugiarse en  una calle  comercial.   Realmente  no  entendía  qué  sentido  tenía  decorar  con  palmeras   tropicales  esa  calle  comercial  en  pleno  invierno.  Encadenando   pensamientos tan superfluos como  ese, se quedó embobado  mirando un   maniquí de escaparate. Eso le recordó que se encontraba solo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Una  punzada  en su  páncreas  hizo que  sintiera  el miedo  de  esa   soledad. Añoraba breves momentos  de felicidad con chicas  que nunca   supieron  comprenderle,  esos  pequeños  retales  le  servirían como   abrigo  ahora  mismo,  pero  se  encontraba  totalmente  desnudo. El   murmullo ruidoso desde la puerta de un viejo bar le incitó a tomarse   una  copa  para tratar  de  escapar de  su  angustia. Siempre  había   detestado el ruido del neon al encenderse y apagarse, pero hoy   esa   imperfección era agradable, no  más envoltorios, quería la  realidad   cruda, desgarradora. El primer  trago le provocó una  naúsea amarga.   Su estómago lloró mientras una pompa de aire surcó los intestinos de   Adrian como en una montaña rusa. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La mesa  mostraba las  noticias de  hoy. Muchas  decisiones parecían   ridículas, casi cómicas, sin  conocer su trabajo. Su  trabajo. “Odio   mi trabajo, me  odio a mí,  ¿cómo pude caer  en todo esto?".  Adrian   apretaba con rabia el vaso.  Repentinamente lo terminó de un  trago.   Una erupción  etílica subió  hasta su  boca, cauterizando  todo a su  paso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un olor  afrutado hizo  que Adrian  girara la  cabeza al pasillo del   bar. Otra vez el miedo al rechazo. Su cuerpo reaccionaba más  rápido   que  su  consciencia,  y  nada  más  verla  deseó  tenerla,  y temió   perderla.  Ella era  joven sin  ser una  cría. Devoraba  ávida  unos   apuntes,  como si  se los  fuesen a  quitar. Adrian  llevaba varios   minutos con su mirada fija  en ella, sin darse cuenta,  cuando Zhera   levantó la vista y cada uno pudo verse en los ojos del otro. Pánico.   Es preciosa. “El gobierno consigue un acuerdo en materia energética”   leyó sin entender, al bajar la  vista. Reunió el valor para volver a   mirarla.  Debía  memorizar  esa  cara,  ese  cuerpo.  Quería   poder   imaginarse con ella cuando regresara a su cama, y creara su película   personal mientras apretaba su  almohada. Por segunda vez  Zhera alzó   su mirada y descubrió a Adrian, casi tan amenazante como el objetivo   de una  cámara. Pasó  más de  un minuto  hasta que  Adrian volvió  a   mirar. ¡Ya no estaba! Nervioso escudriñó cada esquina del local.  El   ruido de la  puerta cerrándose le  hizo mirar hacia  allí. ¿Era ella   quién salía del bar?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;div class="storycontent"&gt;   &lt;p&gt;Sin pensárselo dos veces corrió hacia la puerta. Una vez en la calle   la buscó  entre la  gente. La  suerte hizo  que la  encontrara justo   antes de meterse por un callejón. Aceleró su paso. No quería que  su   sueño  se  esfumara.  El   callejón  terminaba  en  unas   escaleras   metálicas. Ella estaba ya casi arriba. Adrian temió ser visto. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sus zapatos eran  martillazos en un  yunque al subir  las escaleras.   Tenía prisa y ganas  de encontrarse con ella.  No se había parado  a   pensar qué le diría. Un grito le desconcertó:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¡¿Por qué me sigues?! - Zhera estaba nerviosa, empujó a Adrian contra una puerta metálica del edificio. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- No sé, yo… - Adrian no sabía qué decir, se sentía acorralado ante la pregunta, con su nuca contra el frío metal de la puerta. Una lágrima no aguantó y recorrió su mejilla. Sus ojos acuosos tenían una expresión desesperadamente triste.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Zhera, lo apretó contra la puerta, y, sin decirle, nada lo besó. Primero suave y luego apasionadamente. Su lengua se encontró con la lágrima de antes, y saboreó sus labios junto con el alcohólico gusto del after-shave de Adrian.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El contraste del calor de su cuerpo con el frío de la calle forzó  a   Zhera a buscar a tientas el picaporte de la puerta. Estaba atascada.   De un  empujón la  abrió y  entraron en  algo que  parecía un taller   abandonado. Adrian la tomó de la mano y subieron encima de una mesa.   No podía creer lo que  estaba pasando, era un sueño.  Disfutando del   momento rodeó a Zhera  con su brazo y  besó su cuello. Al  apretarse   contra ella  sintió la  turgencia de  sus pechos  en su brazo. Zhera   cerraba  los  ojos  mientras acariciaba  la  espalda  de Adrian.  La   temperatura iba en aumento.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Casi instintivamente  Adrian levantó  la camiseta  de Zhera.  No hay   nada más bonito que un cuerpo joven al desnudo. Sus manos  dibujaron   cada matiz. No  tardaron en estar  desnudos. Zhera jadeaba  mientras   sus brazos  resbalaban con  el sudor  de la  espalda de Adrian. Ella   abrió poco a poco sus piernas y Adrián casi se desmaya cuando sintió   de nuevo el primer segundo de  placer al estar dentro de una  mujer.   Quería parar ese momento, hacerlo eterno, irrepetible. Su  compañera   se mordía los labios y eso le incitó a continuar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;div class="storycontent"&gt;   &lt;p&gt;Primero  lentamente,  pero  con  un  aumento  progresivo  del  ritmo,   balancearon sus cuerpos al son de una melodía que subía tonos  hasta   el cariño para descender hacia la lujuria. La respiración de  Adrian   se entrecortaba,  no podría  aguantar mucho  más, iba  a llegar a su   clímax.  Zhera también  había acelerado  su ritmo  y decía  extrañas   frases ininteligibles mientras se  apretaba con fuerza a  la espalda   de Adrian. Más, sólo un poco más. Ambos perdían el control,  estaban   casi a punto de rozar esa corta visión del cielo que algunos  llaman   orgasmo.  Zhera echó  su cuerpo  hacia adelante  y se  apoyó en  los   bordes de la mesa. Adrían estaba de pie frente a ella, gozando de su   hermoso cuerpo. De pronto un ruido mecánico los sobresaltó.  Parecía   una grúa. En el  corto lapso de tiempo  de un parpadeo un  estruendo   similar al que produciría una guillotina gigante bloqueó la mente de   Adrian. No podía creer  lo que estaba pasando.  No le entraba en  la   cabeza. ¡Una pieza de acero de varias toneladas había destrozado  el   cuerpo de  su diosa!  Su angustia  era extrema.  No podía entenderlo   todo, quería  gritar, su  tensión arterial  agarrotaba cada músculo.   “YYYYYAAAAAAAAAARGHHHHHHHHH!!!!".  Desnudo,  sucio,  olvidado,   así   reverberó su  grito entre  las paredes  del taller.  Y de  pronto el   miedo:  ¡lo  acusarían  de  homicidio!  ¿Cómo  había  podido ocurrir   aquello? ¿Qué  había sido  lo que  le hizo  pasar del  olimpo al más   histérico averno? &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al separarse se dio cuenta: no  se trataba de una mesa, sino  de una   cadena  de montaje,  que había  sido activada  por algún  movimiento   extraño  de  sus cuerpos.  “¿Qué  hago ahora?  ¡Tengo  que salir  de   aquí!",  la  mente  de  Adrian   no  podía  con  este  maremoto   de   sensaciones. Se vistió como pudo.  No podía mirar a Zhera,  no tenía   el valor suficiente. Su cuerpo seccionado de cintura para arriba era   algo  que  no  sabía  si podría  soportar  después  de  haber estado   saboreando  su pecho,  oliendo su  pelo, besando  su barbilla…  Es   difícil imaginar un colapso  mayor, una pesadilla tan  crúel. Adrian   se retiró el pelo de la cara y resopló. De repente observó un  tenue   hilo de humo que salía del cuerpo de Zhera. Estaba horrorizado, pero   sintió curiosidad. Se  acercó preparado ya  para encontrarse con  lo   peor. Su primera  impresión fue de  escandalosa repugnancia. No  era   posible que algo tan bello pudiese acabar así en 1 segundo. La  cara   de Zhera había  quedado intacta, estaba  echada hacia atrás,  con la   boca entre abierta y los ojos fijos hacia arriba. Un zumbido similar   al que había oído horas antes al entrar al bar de la zona  comercial   lo desconcertaba. Un momento, ¡era  una máquina! Su pecho, libre  de   carne ya,  la delataba.  Adrian pudo  recordar sus  viejos juegos de   electrónica al darse cuenta de que había un fuerte olor a transistor   quemado en el ambiente. ¿Libraba  este hecho a Adrian de  haber sido   el autor de un homicidio involuntario? ¿Sólo una máquina sería capaz   de haberle hecho sentir alguien deseado? ¿Habría preferido que fuese   una persona de verdad? Adrian ya no sabía qué pensar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esparcidos por el suelo estaban  los papeles que antes había  estado   estudiando  Zhera,  en ellos  pudo  leer su  nombre:  “Zhera Kirst".   Habría preferido no  saberlo. Adrian lloró  por un momento,  sentado   casi en posición fetal en  el suelo. Lentamente separó sus  manos  y   secó sus lágrimas con la manga de su camisa. Tembloroso se  levantó,   con la idea de salir de  allí. Comenzó con un dubitativo paso,  pero   en seguida aceleró su ritmo y salió corriendo de aquella casa de los   horrores.&lt;/p&gt;   &lt;p&gt;La  luz  del  mediodía  abrasó  sus  pupilas  mientras  buscaba  con   desesperación una salida hacia un momento sin problemas, un salto   al regazo  de su  madre. Corrió  durante un  par de  minutos como un   poseso, sintiendo como latigazos cada  mirada. Al final de la  acera   vió como  una señora  salía de  un taxi  y corrió  como el diabló en   aquella  dirección.  “23,  Extragreen  Terrace",  ese  taxi  era  el   barquero Caronte, sacando a Adrian de la laguna Estigia.&lt;/p&gt;   &lt;/div&gt;   &lt;/div&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14105211-112021422877552081?l=squaresignals.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://squaresignals.blogspot.com/feeds/112021422877552081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14105211&amp;postID=112021422877552081' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14105211/posts/default/112021422877552081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14105211/posts/default/112021422877552081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://squaresignals.blogspot.com/2005/07/prologo.html' title='Prologo'/><author><name>txipi</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14105211.post-112020927486061764</id><published>2005-07-01T11:07:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T12:33:35.236+02:00</updated><title type='text'>Square signals detected...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3304/1266/1600/signals3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3304/1266/200/signals3.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Os doy la bienvenida a este blog, en el que trataré de ir colgando los fragmentos de un proyecto de novela que tengo desde hace un tiempo. Me encantaría que la criticarais y que me ayudarais a mejorarla, definir los personajes, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela se titula Square Signals y pretende definirse en un futuro más o menos próximo, en el que la colonización de la Luna y Marte sea un hecho y los viajes interplanetarios sean largos, caros y engorrosos. En este ámbito, surge una nueva forma de transportar personas, enviando de un planeta a otro toda la información acerca de la estructura subatómica de la materia que constituye esa persona, y reconstruyéndola en el origen. Mediante este método se alcanzan velocidades cercanas a la de la luz, aunque su uso implica grandes riesgos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aspecto importante de este blog es que todo su contenido se acogerá a una licencia Creative Commons, by-sa, es decir, se permitirá reproducir su contenido en cualquier medio siempre y cuando se cite la autoría y también se permita esto mismo en los trabajos derivados. Para entendernos con un ejemplo de la calle: si alguien quiere publicar cualquier texto de este blog en una revista, tiene permiso siempre que cite a quien lo ha escrito y que ese texto dentro de la revista también pueda ser copiado en otros medios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14105211-112020927486061764?l=squaresignals.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://squaresignals.blogspot.com/feeds/112020927486061764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14105211&amp;postID=112020927486061764' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14105211/posts/default/112020927486061764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14105211/posts/default/112020927486061764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://squaresignals.blogspot.com/2005/07/square-signals-detected.html' title='Square signals detected...'/><author><name>txipi</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
